Categorías
Número 77

Libertad condicional / Guillermo Pérez Raventós

Revista Malabia número 77

Libertad condicional / Guillermo Pérez Raventós

Clemente Padín ya no está con nosotros. Y si no necesitamos referenciar que “pasó a otro plano astral”, cosa inverificable por otra parte, es porque podemos contabilizar el legado que nos deja, concreto y palpable como los recuerdos de aquel hombre expansivo, alegre e irreverente. 

Fue un artista profundamente político justamente por estas tres características, que lo hacían imposible de encorsetar en un régimen dictatorial que arrebata la libertad.

Le gustaba definirse como “un escupidor de asados”, pero claro de los asados de esos que no quieren ni PAZ ni PAN para otros sino para ellos mismos.

No estaba solo, formaba parte de un grupo grande, un movimiento de artistas que comenzaron a pensar un arte no objetual que dejaría al mercado sin mercancía: nada que vender, pura poesía inmaterial.

Arte es lo que usted hará en relación directa con lo que lo rodea y no en relación a un sistema representativo de esa realidad”. (1) 

Eso ya era en sí un acto revolucionario y contestatario: más arte correo viajando libremente, publicaciones y revistas, Los huevos del Plata, OVUM,  fanzines y De la representación a la acción y otros más, y después la performance. 

Escarnio y Vilipendio a la Moral de las Fuerzas Armadas

“(…) Fui encarcelado por la dictadura uruguaya el 25 de Agosto de 1977 por mi activismo social y mi oposición al gobierno militar. Una edición  de sellos de goma y falsas estampillas denunciando la supresión de los derechos humanos y la muerte, tortura y desaparición de cientos de compatriotas opuestos al régimen determinaron mi encarcelación y sentencia por 4 años de cárcel por el delito de escarnio y vituperio a las fuerzas morales de las Fuerzas Armadas. También pesó en la sentencia mi participación en la organización de la Contra-Bienal a la Sección Latinoamericana de la X Bienal de París, Francia, organizada por el Museo Nacional de Artes Visuales del Uruguay, a fines de 1977. Pero, la intensa y permanente movilización de cientos y cientos de artistas solidarios en todo el mundo me liberaron a los dos años y tres meses de sentencia aunque luego padecí la llamada «libertad vigilada» que me mantuvo fuera de los circuitos artísticos durante 7 años, hasta 1984, cuando recuperé la libertad y el pasaporte”. (2)

Será justamente esa red de actores que a nivel global iniciarán una campaña intensa por la libertad de Clemente Padín y Jorge Caraballo y que luego ya en tiempos mejores darán contención y vigencia a su pensamiento con su presencia en innumerables presentaciones en congresos y encuentros alrededor del mundo que lo convierten en un infatigable viajero y performan.

Por fin fueron liberados y Clemente prosiguió un trabajo irreemplazable mezclando estrechamente las revoluciones poéticas y los deseos de una renovación política: un doble renacimiento, una verdadera restauración de los valores a través de la justicia, la igualdad y la ética”. (3)

Es a ese Clemente a quien conozco, siempre sorprendido por una nueva invitación aquí o allá. 

La libertad vigilada había dejado una marca en él: el pesar de no haber proveído económicamente a su familia durante tantos años, ya que se lo impedía la dictadura. Desde entonces sentía una exigencia reparadora y compensatoria del esfuerzo hecho por su familia silenciosamente operando en su interior. Y agregando a las palabras de Julien por eso había doble revancha, doble alegría, doble compromiso en todo lo que emprendió luego de su libertad sin condiciones. 

Sencillamente era así, como Juan y María o una huelga de arte.

(1) De la representación a la acción.
(2) Algunas historias personales en relación al arte correo, a la poesía experimental y a la performance.
(3) Julien Blaine. Prologo a la primera edición en castellano De la representación a la acción. 2010.