

La teoría del iceberg / Federico Nogara
La teoría del iceberg (The iceberg theory) de Ernest Hemingway es un método literario que consiste en mostrar sólo una parte de la historia en la superficie, en lo escrito, mientras la parte restante del significado, contexto y emociones permanece oculto. El texto visible muestra únicamente acciones básicas, descripciones cortas y diálogos sencillos. Los temas profundos, el subtexto y los antecedentes de los personajes no se mencionan directamente, sino que se sugieren entrelíneas. Si el autor, siguiendo la teoría, omite esos temas por dominio técnico, la historia se fortalece; si lo hace porque los ignora, la historia flaquea.
El lector tiene una gran importancia en este tipo de literatura, porque debe hacer un esfuerzo activo para llenar los vacíos e interpretar lo no dicho basándose en las pistas sutiles que dejó el autor.
El tipo de escritura generado por esta teoría fue de gran influencia en muchos autores posteriores a Hemingway y llevó al crítico literario y escritor Ricardo Piglia a elaborar su Tesis sobre el cuento: “El cuento es un relato que encierra un relato secreto. No se trata de un sentido oculto que depende de la interpretación: el enigma no es otra cosa que una historia que se cuenta de un modo enigmático. La estrategia del relato está puesta al servicio de esa narración cifrada. ¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra? Esa pregunta sintetiza los problemas técnicos del cuento. La historia secreta es la clave de la forma del cuento y de sus variantes”.
La versión “moderna” del cuento que viene de Chéjov, Mansfield, Anderson y Joyce, continúa Piglia, abandona el final sorpresivo y la estructura cerrada; trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo. El cuento clásico, al estilo de Poe, contaba una historia anunciando que había otra; el cuento “moderno” cuenta dos historias como si fueran una sola.
La teoría del iceberg de Hemingway es la primera síntesis de este proceso de transformación: lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión. El gran río de los dos corazones, uno de los relatos fundamentales del autor, cifra hasta tal punto la historia 2 (los efectos de la guerra en el protagonista, Nick Adams) que el cuento parece la descripción trivial de una excursión de pesca. Hemingway pone toda su pericia en la narración hermética de la historia secreta. Usa con tal maestría el arte de la elipsis que logra que se note la ausencia del otro relato.
Para explicar su tesis Piglia parte de una anécdota del cuaderno de notas de Chéjov: “Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a su casa y se suicida”. Contra lo previsible y lo convencional (jugar, perder, suicidarse) la intriga se plantea como una paradoja. La anécdota tiende a desvincular la historia del juego y la historia del suicidio. Esa escisión es clave para definir el carácter doble de la forma del cuento. Un cuento siempre cuenta dos historias y el arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia 2 en los intersticios de la historia 1. Un relato visible esconde un relato secreto, narrado de un modo elíptico y fragmentario.
¿Qué hubiera hecho Hemingway con la anécdota de Chéjov?, se pregunta Piglia. “Narrar con detalles precisos la partida y el ambiente donde se desarrolla el juego y la técnica que usa el jugador y la bebida que toma. No decir nunca que ese hombre se va a suicidar, pero escribir el cuento como si el lector ya lo supiera”. Y Hemingway utiliza la anécdota de Chéjov en el cuento Un lugar limpio y bien iluminado, publicado en este número. Los dos camareros hablan sobre el anciano que bebe sentado en una mesa y uno de ellos comenta que se había querido suicidar porque estaba desesperado. ¿Y por qué estaba desesperado?, pregunta el otro. Porque tiene muchísimo dinero, es la respuesta.
